8 prácticas de autoamor

A todos nos está pasando factura la fatiga pandémica, practiquemos el autoamor a todo lo que dé.

niña banksy

Si prefieres escucharlo, aquí tienes el podcast:


Incluso si tuviésemos la mejor pareja del mundo, esta persona no podrá hacernos felices y hacer que nos sintamos queridos a menos que creemos un espacio para ello en nuestro interior practicando el autoamor.


Cuanto más autoamor te regales, mejor preparada estarás para relacionarte con otros. Pero no solo eso. También comenzarás a atraer a personas y circunstancias que mejorarán tu bienestar. Y en esta situación marciano-pandémica, muy necesario. Combatamos la fatiga pandémica.


El otro día hablaba de la diferencia entre egoísmo y amor propio, que en esta España tan judeocristiana, tenemos el concepto un poco confuso, me parece. Con una definición definitiva, para que no se te olvide, vamos.


El egoísmo es anteponer tus deseos a las necesidades de los demás y el amor propio es anteponer tus necesidades a los deseos de los demás.


A lo práctico, a lo que sirve, Laura, ¿cómo lo hago?


1. Foco mejor en lo que necesitas en lugar de en lo que quieres.

Sí, puede sonar un poco extraño, pero en esta época y para combatir la fatiga pandémica, mejor centrémonos en lo que necesitamos y alejémonos de algo emocionante que pueda ser dañino.


2. Practica actividades de autocuidado. Buena alimentación, a la larga se nota, pero tienes que confiar en objetivos en los que aparentemente no hay recompensa tangible ni a corto, descansar, dormir bien, movimiento, intimidad, cuídate el pelo, la piel, uñas, lo que sea que te inspire más, relaciones saludables, tiempo de entretenimiento, una actividad nueva que siempre quisiste hacer.


3. Protégete.

Rodéate de las personas adecuadas, de personas trampolín, que te sumen, te animen, te apoyen y evita las que te cercenan las ganas, la energía, en definitiva con las que no te irías a una guerra.


4. Pon límites.

Te quieres de manera salvaje cuando los pongas y digas NO. Todo lo que no quieras porque te dañe física o emocionalmente, es NO. Así sean relaciones, actividades o pensamientos incluso.


5. Practica mindfulness.

Yo no lo practico como disciplina, pero sí su filosofía que al final es lo que importa: sé lo que pienso, siento y quiero. Soy consciente de quién soy y actúo en consecuencia. Trato de no ir con el piloto automático.


6. Pon intención.

Marca objetivos, no hace falta que sean tremebundos, pero defínelos, sobre varios ámbitos, así las decisiones que tomes apoyarán esa intención de cumplimiento y te sentirás satisfecha con el propósito.


7. Entiende tus emociones.

Las transitas por algo, vienen con un mensaje. Observa en las que más tiempo pasas y sobre todo no te estanques en ninguna, que fluyan, como el agua del río. Ni es sano estar todo el día alegre, es irreal como tampoco afincado en la tristeza.


8. Perdónate.

Somos generalmente más duros con nosotros mismos que con los demás, así que agüita. Somos responsables de nuestras acciones, pero no culpables. Los errores forman parte de la humanidad, de la acción. Cuando cometas un error, pide perdón a ti o a quién hayas dañado si así ha sido, atenta al aprendizaje y continúa el camino.



ELLA SE ACOSTUMBRÓ

A ocupar toda la cama, a dormir las horas deseadas, a no cocinar los domingos.

A no dar explicaciones y hacer lo que le gusta sin que nadie la critique.

A comer a media noche y a ver sus programas favoritos, a cantar en voz alta

y bailar por toda la casa, a que nadie la tache de loca.

A recibir llamadas a cada rato y contestar mensajes muy tarde.

Al olor del café por las mañanas, a tardar cuando le toca arreglarse para ir a dónde le de la gana.

Se acostumbró a ella, a sus cosas, a su vida, a estar sola, a no esperar nada de nadie, a caminar por la vida con valores, con virtudes, con errores, a levantarse de caídas.


SE ACOSTUMBRÓ A QUERERSE....



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