Cómo bajar el nivel de autoexigencia y perfeccionismo

La autoexigencia genera malestar. El perfeccionismo es la necesidad imperiosa de que todo alcance un estándar elevado de calidad en base a un modelo mental de cómo deben ser las cosas. Genera emociones negativas, por lo que a fin de cuentas, es contraproducente.

Si prefieres escucharlo, aquí tienes el podcast:


Te exiges unos esfuerzos para poder con todo, te enfrentas a todo en todos los ámbitos de tu vida, te exiges tener todo controlado y a punto, todo quieres que siga el patrón que tú crees que es el único y el estrés te está jugando una mala pasada.


Una fantasía te lleva a creer que eres indispensable y que puedes resolverlo todo, ya que para ser feliz tienes que sentir bajo control todos los aspectos de tu vida y entorno.

Estás sufriendo lo que lo llamo el síndrome de Superman.


Te encuentras en una espiral de autoexigencia y perfeccionismo que te lleva a vivir en un estado semipermanente de ansiedad y si no alcanzas el ideal propuesto de cómo tiene que ser todo, te frustras, aparece la baja autoestima. Y ahí el círculo, esto te lleva a exigirte más y a tener una mala relación contigo misma, donde el error viene de que te estás valorando por lo que haces y no por lo que eres.


Esto continúa con síntomas ansio-depresivos como sensación de la pérdida del espacio propio ya que no te dedicas tiempo, no haces las cosas que te gustan, estás desconectándote de tu yo.

En las relaciones con el exterior también afecta. Si eres exigente contigo, lo eres seguramente con los demás y que te enfades y decepciones cuando no cumplen tus expectativas.


Salir de la espiral te va a reportar todos estos beneficios:

- Detectar lo que te gusta realmente, lo que no y cómo enfocarte en eso.

- Dedicarte a ti ya que el premio eres tú y tu felicidad física y emocional.

- Disfrutar del presente con presencia y serenidad.

- Valorar las cosas que te aportan, que te suman, que te hacen sentir bien.

- Valorar y agradecer lo bueno que hay en tu vida.

- Relacionarte de una manera más sana. Tolerante contigo y con los demás.


¿Cómo manejar la autoexigencia y perfeccionismo para no morir de estrés?


1. Acepta que nada es perfecto, que la realidad es la que es y no la que te gustaría. Nadie es perfecto, tú tampoco y todo el mundo lo acepta, empieza a relajar cuerda y acéptalo tú también. Hoy permítete un poco de relajación en la cuerda, hoy te das un descanso y hoy te permites errores y sobre todo te los perdonas.


2. Entrénate, me encanta utilizar este verbo, igual que entrenas los músculos, entrénate en escuchar qué es lo que necesitas. Hazte preguntas: si no fuera Superman, ¿realmente que me haría feliz? Es el momento ideal para identificar aficiones o nuevas o abandonadas, esa actividad que dejaste, ya no recuerdas ni por qué. O simplemente descansar.


3. Canaliza la negatividad y transfórmala en algo positivo. Observa tu lenguaje y presta atención a las palabras que usas. Ese “tengo que” por “yo quiero.” Así vas a detectar si lo haces por exigencia o por elección. Ojo que me sé todos los trucos ya que yo he pasado por ahí, si ese “yo quiero” te chirría un poco, es que estás en la trampa de la exigencia.


4. Hazte amiga del miedo. El miedo, capítulo aparte, tenemos miedo hasta al miedo en sí mismo pensando que si no se lo tenemos nos va a caer un maleficio o algo. No lo niegues, ya que eso hará que se haga más grande y volverías a entrar en la espiral de la autoexigencia que te tiene agotada, sino acéptalo como algo natural y cuando está interiorizado pierde poder. Y mira a tu parte Superman con amabilidad, en muchos momentos te ha potenciado, ayudado y protegido, seguro.


Recuerda: la autoexigencia y el perfeccionismo van unidos a la ansiedad, depresión y a la percepción de baja autoestima, ¿merece esa pena?

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