El miedo al cambio

Estamos acostumbrados a lo calentito, a donde nos sentimos cómodos, a la famosa zona de confort, que ni confort ni nada que se le parezca.


Si prefieres escucharlo, aquí tienes el podcast:


Llamamos zona de confort a algo que no lo es: confort es comodidad y entonces yo pienso que este término se referirá solo a la comodidad de no dar el salto al frío, al invierno, porque lo que es cómoda ahí donde estás, si eres honesta contigo misma, no estás, estarás otras cosas, pero no cómoda.


Es el concepto del calorcito que hay aquí para el frío que va a hacer fuera, al menos la primera bofetada helada, luego el cuerpo se hace, te lo digo yo, como se ha hecho a esa “zona de confort”.


No se debe hacer el esfuerzo por escapar de varias zonas de guerra a la vez: el trabajo que no te gusta, un cuerpo que te pesa más de lo que te impulsa, un entorno que te resta, una relación de pareja que te hastía. Eso es la madre de todas las bombas, con eso no puedes, o sí, quién soy yo para decir que no, sin embargo para eso deberías hacer algo así como un truco de magia, una bomba atómica o un desaparecer a la francesa y con la que está cayendo, ¿dónde vas a ir? Igual no te dejan entrar.


Se trata de comerse el elefante entero, vale ese es el objetivo, pero hay que filetearlo muchacha, que si no, se indigesta.


Estamos tan acostumbrados a vivir rodeados de situaciones complicadas, tristes o dañinas que ni creamos la oportunidad de cambio o incluso cuando se nos presenta la dejamos pasar o nos autoboicoteamos para no tomarla por miedo a ese cambio en nuestra vida. Aunque sintamos que ese cambio es para bien, cuando no estamos acostumbradas a salir de la zona de confort, tenemos miedo.


¿El miedo a qué es? ¿al fracaso? ¿a intentarlo, a sufrir o a qué?


Los círculos viciosos funcionan para todo, para lo bueno y lo no tan bueno, si te conformas y te quedas donde no estás bien así sigues y aceptarás más mierda a cubos y si sales de donde no estás cómodo, tendrás las energías para hacerlo en otros ámbitos, porque pensarás que en peores plazas toreaste.


Cómo gestionar este miedo al cambio:


1. Prepara tu mente. Igual que el ejercicio físico entrena el cuerpo, entrena tu cerebro. Todos los días, haz algo, lo que sea, pequeño, grande, diferente. Lee otro género al que normalmente lees, utiliza otra técnica de cocina, péinate de otra manera, experimenta y aprende. El aprendizaje es el mejor antídoto ante el miedo.


2. Relativiza lo que te ocurre. Piensa en hechos pasados que fueron drama y ahora desde la distancia los ves más amables. Es la perspectiva.


3. Confía. Todo pasa, lo malo, lo bueno, lo regular, todo pasa, así que esto que te ronda y no te atreves a iniciar, también pasará.


4. Al miedo se le desmonta actuando, un pasito, y te lo comiste, otro y ves que no es tan terrible como lo imaginaste. Estaba en tu mente. Antes de dar el primero, pregúntate: ¿qué es lo peor que te puede pasar?


5. Espera siempre lo mejor. No para que si no ocurre te decepciones sino porque te dispone en una situación de apertura que llama a que te ocurra lo que quieres que te ocurra.


No estar tan mal es estar fatal. Es mejor saberlo para empezar a solucionarlo. Nadie lo va a hacer por ti.


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