¿Por qué elegimos el mismo tipo de pareja una y otra vez?

Del amor se dice que es ciego, y del corazón, que tiene sus razones. Visto así, vaya lío, ¿no?

Has tenido parejas, n, las que sea. Fíjate un momento en esa “cadena de parejas”, por si te permite identificar algún patrón a la hora de establecer tus relaciones afectivas, que en algunas ocasiones de afectivas han tenido poco, ¿cierto?


¿Qué nos lleva a elegir una pareja y no otra?


Yo siempre digo que ni el amor lo puede todo ni todo vale en el amor. Las motivaciones inherentes a la elección de una pareja en ocasiones parten de algún tipo de inmadurez que nos hace incapaces de distinguir una relación de calidad de otra que no lo es.


Dicho esto, la idea aquí no es hacernos sentir culpables de nuestra tendencia a elegir mal. Más bien al contrario, se trata de identificar las tipologías patológicas y de reflexionar por qué se tienden a repetir algunos modelos de relación no deseables.


En base a los roles que se establecen en las parejas, existen varios patrones de relación muy característicos y fácilmente identificables:


- El ratón y el gato

Uno persigue y otro se deja atrapar, lo más habitual es que cada uno tienda a asumir alguno de estos roles a la hora de establecer nuevas relaciones. Aunque también se pueden invertir las posiciones. Estos comportamientos son propios del mareo. Indica inmadurez y una relación de dependencia entre ambos.


En esta dinámica, estará el ratón que no quiere nada con el gato, pero que le tentará en cuanto perciba indiferencia. Siguiendo con animales, esto se convertirá en el “perro del hortelano”, que ni come ni deja comer. En resumen, no quiere nada, pero necesita saber que el otro está ahí para desdeñarlo.


- El perro y el gato

De las más comunes. Esta forma de emparejarse se caracteriza por tener muchos altibajos sentimentales. Estos se traducirán en peleas y reconciliaciones constantes. La motivación de estas peleas es alcanzar emociones, sobre todo las de la reconciliación, bajo la premisa de que estar en quietud es aburrido y rutinario. Mientras lo toman como un “juego”, la situación puede estar más o menos controlada, pero tienen el riesgo de que, en una de estas, la pelea o discusión se les vaya de las manos y acaben mal. Incluso con violencia. Avisados estáis.


- Dependencia

En estas parejas uno de los miembros está enfermo, o lo ha estado y le ha molado. El hecho es que la relación hace crónica esta enfermedad (real o supuesta). El miembro de la pareja que actúa de “cuidador” tiene un carácter abnegado y renuncia a todo respecto lo que concierne a su propia persona con el fin de cuidar al miembro enfermo. Es decir, uno depende del otro porque está necesitado, mientras que el otro codepende y se engancha en una relación en la que se olvida de sus propias necesidades para resolver los problemas de su pareja.


- Materno-filial

Los roles que encontramos aquí se basan en comportamientos que se parecen demasiado a los que se establecen entre una madre y un hijo. En este caso se establece un vínculo basado en el cuidado de uno al otro parecido al dependiente. Es un tipo de atención que roza lo infantil, al estar centrada en cubrir las necesidades más básicas de uno de ellos, bajo el principio de que es un “niño” que necesita atenciones. En este tipo de relaciones, el sexo pasa a un segundo plano o tercero y se centra en el cuidado de la “madre” a su “hijo” bajo instrucciones de todo tipo y con directrices sobre temas como la ropa y las compras.



- La celebridad y el fan

También aquí se ve una relación muy tipificada con los roles claramente definidos sin haberse establecido o consensuado, cada uno toma su papel o rol. Uno es como la “rock star” y el otro tiene la gran suerte de poder estar con él. Esto conlleva al fan no solo a la idolatría sino también al agradecimiento, viviendo casi solamente para aumentar la autoestima del otro. Se crea una base de superioridad-inferioridad que suele terminar con el desgaste del fan.


- Profesor y alumno

Uno sabe más que el otro y eso siempre está presente en el ambiente. El profesor continuamente ilustra al alumno, dándose una relación descompensada. Estas explicaciones suelen darse habitualmente en público con la mejor de las intenciones, pero el desequilibrio se percibe desde el exterior y sorprende.

¿Eres protagonista de alguno de estos roles? ¿Identificas a alguien conocido en ellos?


Mucho han aparecido los gatos…


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