¿Vas por la vida en piloto automático?

¿Reconoces situaciones diarias e incluso relaciones que vives con inercia? ¿Qué hacer cuando esto ocurre?


Si quieres escucharlo, aquí tienes el podcast:


¿Qué es el piloto automático?


¿Alguna vez te has descubierto en el trabajo sin recordar cómo habías llegado a la oficina? Ya sé lo que piensas, que es porque sabes el camino de memoria, pero no es eso. ¿Recuerdas haber leído varias páginas de un libro sin estar realmente prestando atención? ¿Haces un repaso de los últimos días con tu pareja y no recuerdas bien de qué habéis hablado, qué habéis compartido? Y no me refiero a tareas del día a día.

Esta forma de "transitar por la vida" es lo que se llama ir en piloto automático.


Vivir en piloto automático, es vivir por inercia, dejándose llevar por la rutina y el día a día. Qué cómodo nos resulta a veces esto, más adelante veremos que es pura supervivencia. Por ejemplo, es más fácil ver pasar los días, que enfrentarme a mi miedo a hablar con mi pareja de lo que estoy sintiendo.


Si quieres profundizar un poco más en esto porque te haya resonado te diré que si empiezas a dirigir el foco de la atención hacia tu interior, uno de los primeros hallazgos que harás será descubrir que vamos habitualmente por la vida con dos modos o formas de funcionar.


En el “modo hacer” estamos orientados a la consecución de una meta: llegar al trabajo, hacer la comida, terminar un informe, etc.


El “modo ser”, que se cultiva con la práctica de la atención plena, se caracteriza porque no se relaciona con ningún objetivo específico. Más bien todo lo contrario, nos permite colocarnos en un rol de observador, contemplando la realidad tal y como esta se presenta. Cuanto más conectados estamos con ese modo ser, más conscientes nos hacemos de nuestro flujo de pensamientos, nuestras sensaciones físicas y emociones, así como de la estrecha relación que estos tres tipos de eventos mantienen entre sí.


La sensación de ir con el piloto automático sería justo lo contrario a la atención plena.

El mindfulness o atención plena te entrena para estar presente allá donde estés, en cada momento. Y ojo, porque estar aquí y ahora es más difícil de lo que podrías pensar. Sin embargo, las personas que practican la atención plena con regularidad y durante el tiempo suficiente para haberlo interiorizado consiguen un mayor grado de autoconciencia y optimizan los procesos de regulación emocional, de tal forma que pueden ver reducidos sus niveles de estrés y ansiedad.


Relacionando el piloto automático también tenemos las creencias. Estas, generalmente no son nuestras, es decir, son adquiridas o bien del entorno o a través de experiencias y es justamente lo que nuestro piloto automático usa para controlar nuestra percepción de la realidad, de ver la vida de una manera en particular.


Si nuestro piloto automático se identifica con una personalidad pesimista, generamos una percepción que anula la realidad, la positividad con creencias en lo oscuro, en lo negativo alterando así nuestras emociones. Si queremos cambiar una creencia, necesitamos ser capaces de ver y distinguir “lo que me parece a mí que es=piloto automático” de lo que realmente es.


Este piloto automático toma el control de tres de nuestros aspectos:


1. La atención, nos fijamos en lo que creemos, para reforzarlo, reforzar nuestra creencia. Me fijo en todo aquello que suma apoyo a lo que yo creo, claro, ejemplo: si pienso que la vida es dura, me fijaré en todo lo que refuerce esa idea y dejo además de fijarme porque no las veo, en las cosas maravillosas que tiene. Piensa en un foco, no puede estar apuntando a dos sitios a la vez. Ahí hay piloto automático.

Viviendo en el presente, aceptándolo y sin juzgarlo hace que veamos la realidad, lo que es, e inhabilitaremos el piloto automático.


Hacernos preguntas ante lo que nos pasa hace que se generen otro tipo de pensamientos y emociones y generen unas hormonas u otras. Ejemplo: si nos preguntamos ¿por qué a mí? Esta es un ejemplo de pregunta que sirve para reforzar el estrés disfuncional y genera cortisol con efectos nocivos para nuestro organismo.


Generemos el hábito de aprender a verlo y cambiar la pregunta: ¿qué puedo hacer yo para cambiar/superar esto? ¿qué puedo encontrar de positivo en lo que me está sucediendo? Más adelante: ¿para qué me pasa esto? ¿qué aprendizaje me quiere traer?

Estas preguntas generarán estados de ánimo saludables para empezar además de ponerme en disposición de encontrar soluciones.


2. El lenguaje, que nos configura. Es la herramienta con la que nos comunicamos y genera muchas emociones en nosotros. De la percepción e interpretación de lo que escuchamos bien sea del exterior o de nosotros mismos, generamos creencias, esas certezas que hemos comentado.

Cuidemos las palabras y mensajes que utilizamos, sustituyámoslos para expresar lo mismo palabras y mensajes más positivos. Como dice el Dr. Mario Alonso Puig: “ las palabras no se las lleva el viento, sino que crean realidades”.


Cuida especialmente cómo te hablas a ti misma, no creo equivocarme si pienso que te hablas de una manera más dura de lo que lo haces con los demás.


3. El cuerpo, somos seres holísticos y tengamos más o menos desarrollada la capacidad de detección de lo que nos pasa dónde se refleja, la conexión entre mente a cuerpo ocurre como también cuerpo a mente.


Solo por fijarnos en la que considero más importante, por su capacidad de transmitir tranquilidad, empoderamiento, seguridad antes situaciones de estrés: la respiración.


Solo el ritmo ya genera efectos en tu forma de percibir, sentir y razonar. Es más, también si nos fijamos en cómo estamos respirando en un determinado momento, podemos tener conciencia de cómo nos sentimos emocionalmente aunque no hayamos detectado antes cómo nos sentimos (sentimiento) o no sepamos poner nombre a la emoción.


Las respiraciones profundas activan nuestro sistema parasimpático y nos producen tranquilidad y sensación de seguridad. Sin embargo, respiraciones superficiales y rápidas activan el simpático, lo que nos permite estar más alerta y con mayores posibilidades de huir o atacar.


Por tanto, después de esto refuerzo que si queremos cambiar nuestras creencias debemos ser conscientes de que las tenemos y desactivar el piloto automático.


Ponlo en práctica, mira a ver si te sirve, igual sí.

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